Poética de la mirada al andar

Andar es la manera de establecer una mirada con una cadencia distinta. Los itinerarios turísticos muestran el programa de una reflexión acerca del tiempo. Nos falta tiempo para atender a nuestros deseos sobre mapa, es decir, nuestras pasiones y anhelos quedan determinadas por la presión de un tiempo determinado precisamente por eso. Por la falta de tiempo. Parece sin duda que la mayor industria del mundo, el turismo, nos apremia en una falta de oportunidad en el tiempo. El caminar es un tiempo diferente. Se trata de no apresurarse y reflexionar de otra manera aún más pertinente si es acompañado. El diálogo al caminar nos pone en camino de un sentido de la mirada. No hay prisa y debemos tener tranquilidad. La reflexión crítica al andar establece una nueva lectura sobre nuestros imaginarios. El imaginario colectivo al uso queda por tanto alterado por esa cadencia. Hitos sobre el territorio que mutan y cambian de perspectiva. Una nueva cartografía. Necesitamos compartir el espacio de lectura de lo real. Ahora es el momento de recuperar el paso y extraviarnos por senderos no tan conocidos o simplemente invisibles. Es importante saber de esa capacidad de lectura abandonada, popular, crítica. Establecer nuestro propio museo imaginario. Aunar lecturas como si se tratase de un palimpsesto, establecer un corpus diferente. Adaptarnos a nuestra realidad atendiendo a pulsiones olvidadas.
Las caminatas consistieron en dos extravíos por La Laguna. En el primero tratamos la idea de zona liminar en el contexto de La Cuesta y el segundo fue un recorrido participativo y horizontal en la zona del casco de La Laguna. En ellas, nos cuestionamos por la memoria de lo local, el problema de la gentrificación, la mirada desde la distancia, la ruina (no restaurada).

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